Nacional

Con las lágrimas en los ojos

Por Javier Sierra @javier_SC

Cuando Donald Trump dijo que los inmigrantes vienen a “infestar” esta sociedad, no iba de farol.

El 25 de noviembre quedó más que claro cuando su Patrulla Fronteriza, ante los ojos horrorizados del mundo civilizado, lanzó cartuchos de gas lacrimógeno a miembros de la caravana de inmigrantes, incluyendo a mujeres y niños, que intentaban cruzar la frontera.

Migrantes intentan cruzar muro con EE.UU. y reciben gas lacrimógeno
TIJUANA (MÉXICO).- Vista de gases lacrimógenos que la policía fronteriza utiliza para evitar que grupos de personas crucen la garita El Chaparral, de la ciudad de Tijuana, en el estado de Baja California (México). Un grupo de migrantes de la caravana de centroamericanos que avanzó hacia la garita de San Ysidro se desvió de la ruta prevista para intentar cruzar el muro fronterizo por otros puntos, en tanto la policía fronteriza estadounidense les lanzó gas lacrimógeno. “Se pararon unos amigos que iban a tirarse (del muro). Y nos tiraron una bomba y un americano nos hacía señas que nos iba a matar”, indicó a Efe Alexis, un migrante hondureño integrante de la caravana. EFE/David Guzmán.

La administración tuvo meses para preparar la llegada de estos refugiados mayormente de Honduras, El Salvador y Guatemala, en busca de asilo. Pero su respuesta fue rechazar cualquier posibilidad de solicitar asilo, contraviniendo la ley federal y la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la cual Estados Unidos es signatario. Trump, en cambio, avivó las llamas xenofóbicas y racistas que le caracterizan, envió tropas a la frontera y les autorizó a abrir fuego si fuera necesario.

Sin evidencia alguna más que sus propias fantasías, Trump alegó que entre los 6000 inmigrantes, había más de 500 “peligrosos criminales”, acusó falsamente a los migrantes de atacar a los agentes fronterizos e infló grotescamente la criminalidad de los inmigrantes indocumentados que ya viven en el país.

Al trasladar a la frontera el clima de histeria y caos que caracteriza a su administración, Trump logró que el país en general no se hiciera la pregunta clave de este drama: ¿Qué empujó a miles de desesperados a abandonar sus comunidades y lanzarse con sus hijos a cuestas a un éxodo hacia una quimera a más de 3000 millas de distancia?

Esta compleja respuesta incluye pobreza (Honduras es el cuarto país más pobre de América Latina), violencia (Honduras y El Salvador están a la cabeza de los países más violentos de la región), corrupción (Honduras es el quinto país más corrupto del Hemisferio Occidental) y el factor menos discutido, la crisis climática.

Honduras, El Salvador y Guatemala han sufrido devastadoras sequías agravadas por el cambio climático que están haciendo inviable la agricultura de subsistencia que mantiene a millones de personas. Tras el colapso de al menos dos cosechas consecutivas, estos agricultores solo ven una salida: emigrar hacia el norte. Según el Banco Mundial, el ascenso de las temperaturas y el clima extremo propios del calentamiento global van a forzar a casi 4 millones de centroamericanos a emigrar a Estados Unidos en los próximos 30 años.

Pero a Trump no se le puede importunar con la amenaza de la crisis climática, para él, un cuento chino. En los últimos días su temerario rechazo de esta amenaza existencial llegó a niveles desesperantes cuando su propia administración emitió el Segundo Volumen de la Evaluación Climática Nacional.

El sombrío reporte elaborado por 300 científicos y 12 agencias federales advierte que si Estados Unidos no ataca la crisis climática de lleno y reduce tajantemente sus emisiones de combustibles fósiles, las consecuencias tanto económicas como sociales serán ruinosas. Esto incluye la pérdida anual de cientos de miles de millones de dólares, la reducción drástica de las cosechas, y las muertes prematuras de miles de personas debido al calor extremo.

Además, la subida del nivel del mar ocasionaría pérdidas inmobiliarias por valor de $1,3 billones (trillions en inglés), especialmente en los estados del Golfo de México.

A preguntas de cuál era su opinión sobre el informe, Trump dijo: “No me lo creo,” quizá confiando de nuevo en su “agudo instinto” más que en el consenso científico mundial.

Viendo las desgarradoras imágenes de niños en pañales escapando del gas, es difícil contener las lágrimas. Pero algo más que mi instinto me dice que a partir enero, su show de histeria y caos no continuará impunemente.

Demócratas controlarán la Cámara de Representantes

El partido Demócrata ganó oficialmente los escaños para obtener la mayoría en la Cámara de Representantes y ponen un control al gobierno de Trump. La elección ha dejado un nuevo récord de mujeres elegidas para las dos Cámaras del Congreso.

Redacción de CRÓNICAS

La victoria de los demócratas ya se había anticipado con las proyecciones de votos pero ya es un resultado oficial.

Durante su discurso de victoria, la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, aseguró que el resultado de estas elecciones iniciaba “un nuevo día” para el país e insistió en que servirá para poner fin a la división que vive Estados Unidos, y dijo que las investigaciones se realizarán para aportar claridad y control a la gestión de la administración Trump.

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WASHINGTON (ESTADOS UNIDOS).- Nancy Pelosi (i), líder demócrata de la Cámara de Representantes y Ben Ray Lujan (d), presidente del Comité de Campaña del Congreso Demócrata, reaccionan a los resultados de las elecciones generales de mitad de período de 2018 durante un evento de la Noche de Elecciones Demócratas en el Hyatt Regency en Washington DC. EFE / ERIK S. LESSER.

Pelosi, quien será a partir de enero la presidenta de la Cámara Baja después de ocho años en manos conservadoras, afirmó que el logro de los demócratas no tiene que ver con las diferencias partidistas, sino con “conservar los valores constitucionales”.

Las elecciones de medio mandato han dejado un nuevo récord de mujeres elegidas para las dos Cámaras del Congreso, con 113 representantes y senadoras, frente a las 107 que hasta ahora ocupaban escaños..

En total, el martes resultaron elegidas 103 mujeres, que se suman a las 10 senadoras que mantienen su escaño al no estar en juego, informa el diario digital Politico.

Las mujeres, muy críticas con Donald Trump, han impulsado principalmente el avance electoral de los demócratas, que han conseguido así recuperar el control de la Cámara de los Representantes.

La neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, demócrata latina y de 29 años, y que se ha convertido en la congresista más joven de la historia de Estados Unidos, es un claro símbolo de ese avance, aunque no ha sido la única mujer e hispana en acceder al Capitolio.

Verónica Escobar y Sylvia García comparten el honor de ser las primeras hispanas en representar a Texas en el Congreso, mientras que Debbie Murcasel-Powell, de origen ecuatoriano, dio una de las grandes sorpresas al imponerse a su rival en Florida.

Otras mujeres destacadas que han llegado por primera vez a la Cámara Baja tienen ascendencia africana, son indígenas o pertenecen a la comunidad LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales).

Ilhan Omar, nacida en Somalia en 1981, y Rashida Tlaib, hija de inmigrantes palestinos, serán las primeras musulmanas en el Congreso.

Además, en enero dos indígenas americanos se sentarán por primera vez en la Cámara de Representantes: Deb Haaland (Nuevo México) y Sharice Davids, que será además la primera persona abiertamente LGTB de Kansas en el Congreso.

En las primeras elecciones de Estados Unidos tras el nacimiento del movimiento #MeToo (Yo También), son varias las mujeres que han roto el techo de cristal y se han alzado por primera vez con cargos electos, como la republicana Marsha Blackburn, primera mujer senadora en la historia de Tennessee.

En Georgia, Stacey Abrams aspira a convertirse en la primera afroamericana gobernadora del país, aunque deberá esperar al recuento que ha solicitado debido a lo estrecho de la diferencia con su rival republicano Brian Kemp.

Pagina 04 – Nacionales

Otra mentira de Trump: Ahora sobre el Huracán Michael

 Por Amy Goodman y Denis Moynihan

Si trazáramos una línea recta desde los campos de extracción de petróleo de arenas alquitranadas del norte de Alberta, en Canadá, hasta la región conocida como “el mango” de Florida, en Estados Unidos, que acaba de ser devastada por el huracán Michael, hallaríamos que el punto medio de esa recta de 3.800 kilómetros de longitud es el condado de Clearwater, Minnesota: la fuente del río Mississippi. A pesar de los cientos de kilómetros que los separan, estos lugares tienen un vínculo inexorable debido al cambio climático. La extracción de combustibles fósiles de las arenas alquitranadas de Alberta favorece el calentamiento global, que a su vez aumenta el poder destructivo y la frecuencia de tormentas como el huracán Michael. El condado rural de Clearwater fue escenario de otro fenómeno vinculado al cambio climático inducido por la humanidad: la resistencia. Hace dos años, tres valientes ciudadanos comprometidos con la acción directa no violenta ingresaron a un predio cercado de la empresa Enbridge, una de las mayores operadoras de oleoductos del mundo, cerraron las válvulas y cortaron el flujo de petróleo proveniente de las arenas alquitranadas.

El 11 de octubre de 2016, menos de un mes antes de las elecciones que llevaron a la presidencia de Estados Unidos a Donald Trump, que niega el cambio climático, estos tres activistas se dirigieron a una estación de válvulas en Leonard, Minnesota. Emily Johnston y Annette Klapstein, vistiendo cascos y brillantes chalecos fluorescentes, usaron pinzas cortadoras de cadenas para abrir la reja y desbloquear las válvulas manuales. La tercera persona llamó a Enbridge para informarle a la empresa que los oleoductos estaban a punto de ser cerrados, con el fin de que se tomaran medidas inmediatas para evitar que se acumulara presión en ellos.

Estas son las palabras de Benjamin Joldersma durante la llamada telefónica: “Por la justicia climática, para asegurarle un futuro a la civilización humana, debemos detener de inmediato la extracción y quema de arenas alquitranadas de Canadá. Por seguridad, llamo para informarles que cuando cuelgue el teléfono vamos a cerrar las válvulas. Les rogamos que desactiven estos dos oleoductos ahora, por seguridad y por nuestro futuro”.

Ese día hubo otras tres acciones similares: en Montana, Dakota del Norte y el estado de Washington. Todas fueron organizadas, al igual que la protesta en Minnesota, por el grupo Climate Direct Action (“Acción directa por el clima”, en español). El objetivo de las cuatro acciones coordinadas era cortar todo el flujo de petróleo proveniente de las arenas alquitranadas de Canadá a Estados Unidos. Según los organizadores, la operación fue exitosa. El petróleo de arenas alquitranadas es el más sucio del mundo debido a que la extracción requiere un importante gasto de energía y agua y deja a su paso una gran devastación. Las crecientes operaciones de minería a cielo abierto han creado un páramo grisáceo y tóxico en medio de los vastos bosques boreales de Alberta.

Esta desobediencia civil multiestatal no violenta también tenía otro objetivo: intentar presentar un alegato de “defensa por necesidad”. Esto quiere decir que los acusados planeaban reconocer que infringieron la ley, pero justificando esa infracción en la necesidad de hacerlo para evitar un daño mucho mayor.
La “operadora de válvulas” Annette Klapstein solía ejercer como abogada de la tribu Puyallup e integra la organización Raging Grannies (“Abuelitas furiosas”, en español). Hace unos días, en una entrevista para Democracy Now!, explicó la teoría que respalda la defensa por necesidad: “El ejemplo que se usa habitualmente es el de un edificio en llamas con un niño adentro. Uno irrumpe a la fuerza y salva al niño, pero es acusado de robo, por lo que dice: ‘Bueno, sí, técnicamente cometí un robo porque tuve que entrar por la fuerza. Pero lo hice para salvar la vida de un niño’. Y nosotros tenemos un planeta ardiendo en llamas. Y todos nuestros niños se van a quemar si no hacemos algo al respecto”.

El juicio comenzó casi dos años después en el juzgado del condado de Clearwater ubicado en Bagley, Minnesota. En lo que constituyó una gran sorpresa, el juez aceptó una moción de la defensa para absolver a los acusados y fueron declarados inocentes incluso antes de comenzar el juicio.

A Emily Johnston, cofundadora del grupo 350Seattle.org, le alegró no tener que ir a prisión, pero lamentó no haber llevado a juicio el tema del cambio climático. Entre los expertos convocados a declarar a favor de los acusados ​​se encontraba el científico experto en clima James Hansen, exdirector del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA.

Hace treinta años, en 1988, Hansen dio testimonio ante el Congreso estadounidense sobre la amenaza del calentamiento global. El científico apoya la desobediencia civil para enfrentarse a la industria de los combustibles fósiles, y él mismo ya ha sido arrestado en cinco ocasiones.

En una entrevista para Democracy Now!, sentado junto a las activistas Johnston y Klapstein, el Dr. Hansen expresó: “Ya estamos viendo el comienzo de una era de eventos más extremos: tormentas más potentes, mayores sequías, incendios en aumento. Pero esto es solo un pequeño principio de lo que les espera a nuestros hijos y nietos”.

El día anterior a su absolución, justo antes de que el huracán Michael tocara tierra en el noroeste de Florida, la Organización de las Naciones Unidas publicó un impactante informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés), ganador de un Premio Nobel de la Paz. Los casi cien científicos que lo escribieron concluyeron, en términos inequívocos, que tenemos unos doce años para reducir radicalmente nuestras emisiones de carbono; de lo contrario, quedaremos atrapados en una trayectoria que será devastadora para la humanidad y toda la vida en la Tierra.

Donald Trump afirma que su gobierno está haciendo todo lo posible por ayudar a las víctimas del huracán Michael. Una vez más, miente. Al negar el cambio climático y estimular las perforaciones está garantizando que cada vez haya más tormentas devastadoras e innumerables víctimas en el futuro.

El velo negro de María

Por Javier Sierra – @javier_SC

Con un nuevo monstruo sobre la costa este de Estados Unidos y un año después del peor desastre en la historia de Puerto Rico, la isla sigue cubierta por el velo negro del Huracán María.

Puerto Rico finalmente anunció el verdadero saldo mortal de la tormenta y sus secuelas: 2.975 vidas, 50 veces más de lo anunciado originalmente, en medio de la desidia y arrogancia del gobierno federal, la incompetencia de funcionarios locales y el olvido del resto del país.

“Esto no es un número, es gente que nunca más volverá a ver la luz del día. Y muchos de ellos murieron debido al abandono”, dijo Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan.

Las heridas de María son aún profundas, no solo visibles en el rostro de la isla, sino especialmente en el alma de los puertorriqueños.

“No todos nos podemos ir”, dice Elizabeth Chapman, una residente de Río Grande de 53 años que dolorosamente vio emigrar a su madre, Angela, a Texas porque su hogar fue una de las más de 60.000 casas que destruyó la tormenta. Para colmo de males, el gobierno federal ha negado la ayuda financiera a más de la mitad de quienes perdieron sus casas, dejando a decenas de miles de puertorriqueños a merced de la próxima María.

“Unos nos tenemos que quedar para poder echar esto pa’lante”, agrega valiente Elizabeth.

La sangría de residentes que han abandonado la isla es devastadora. Según un estudio de City University of New York, Puerto Rico podría perder 470.000 de sus 3,2 millones de habitantes entre 2017 y 2019 debido a María. El asolador paso de la tormenta causó hasta $95.000 millones en daños en una isla que ya sufría desastrosos niveles de deuda pública.

Este desarraigo impacta a todos los residentes, incluyendo a los más jóvenes. La Escuela Luis M. Santiago de Toa Baja, a duras penas se recupera de la destrucción que sembró el huracán. Su directora, Sara Reyes, es consciente de que el cambio climático está causando daños sin precedentes y nos urge a todos a aprender de esta tragedia.

“Luego de esta experiencia”, dice, “sabemos que es muy probable que esto vuelva a ocurrir. Así que María ha sido una gran maestra”.

Hay muchos, sin embargo, que no escuchan a esta maestra. Y el estado de la red eléctrica de la isla es buena prueba de ello. La Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (AEE), finalmente restauró el fluido eléctrico a toda la isla casi un año después de la catástrofe. La red, no obstante, permanece débil.

“Es frágil”, reconoció José Sepúlveda, director de distribución de AEE, a Business Insider. “Si algo como María regresa a esta isla, vamos a tener problemas”.

La AEE, sin embargo, insiste en reconstruir buena parte de la red por medio de plantas de combustión del caro gas metano, lo cual impediría la independencia energética de la isla y contribuiría a la crisis climática que fomenta monstruos como el Huracán María.

Pero este monstruo trae un pan bajo el brazo. María ofrece ahora la oportunidad de reconstruir por completo la obsoleta red eléctrica de Puerto Rico con un sistema resiliente de microredes de energía solar. Este esquema descentralizado convertiría a la isla en un líder nacional de las energías limpias y renovables que beneficiaría a todos los habitantes de la isla.

El mayor obstáculo para “echar esto pa’lante”, es la administración Trump. Tras tratar a las víctimas de María como ciudadanos de segunda clase y minimizar la gravedad de la catástrofe, Donald Trump recientemente felicitó a su administración y se adjudicó un “10” en su respuesta a la crisis.

El “10” no le pertenece al Sr. Trump. Le pertenece al pueblo puertorriqueño, que tras aguantar el peor desastre natural en Estados Unidos en más de un siglo, sigue en pié y “pa’lante”.

Javier Sierra - El velo negro de María
La solución a la crisis energética de Puerto Rico está justo encima de nosotros – Foto cortesía de Sierra Club.

 

La gran purga de votantes

Por Javier Sierra – @javier_SC

Como país estamos retrocediendo hacia la era de Jim Crow, en los años 1940 y 50, cuando para la gente de color, votar era más una victoria que un derecho constitucional.

Hoy, en los Estados Unidos de Donald Trump, a solo tres meses de las cruciales elecciones generales del 6 de noviembre, nos enteramos de que antes de los comicios de 2016, los estados purgaron a unos 16 millones de votantes de las listas electorales del país.

Vote! Voters waiting in rain at polling place
Foto de iStock

Según un estudio del Brennan Center for Justice (BCJ), estos votantes purgados —en su mayoría gente humilde o miembros de minorías— fueron víctimas de inexactitudes e incluso decisiones ilegales de la burocracia estatal. El reporte enfatiza que entre 2014 y 2016, el incremento en la purga de votantes fue de un 33% con respecto al periodo anterior.

Las burocracias estatales solo pueden eliminar nombres de la listas electorales en caso de que la persona sea menor de 18 años, no sea ciudadana, si ha cometido algún crimen mayor, si es enferma mental, si se ha mudado o si ha fallecido. Pero varios estados usaron criterios draconianos para eliminar a votantes de las listas, como no haber votado en una elección o no haber respondido a una notificación por correo.

Otro factor que incidió en este escándalo, agrega el BCJ, fue purgar las listas electorales tres meses antes del día de elecciones, sin haber mandado notificación alguna a los votantes afectados. Según el reporte, Florida, Nueva York, Carolina del Norte y Virginia han realizado purgas ilegales en los últimos cinco años, y cuatro estados más —Alabama, Arizona, Indiana y Maine— han violado la ley federal en la eliminación de votantes.

La purga ilegal es solo una forma de supresión de voto. Las leyes de identificación del votante (voter ID laws) exigen presentar formas de identificación que son particularmente difíciles de obtener para votantes de bajos ingresos o miembros de minorías. Estados como Texas o Alabama exigen la obtención de la licencia de manejar y seguidamente cierran varias de las oficinas donde se expiden esos documentos en comunidades humildes o minoritarias. Otras tácticas incluyen la eliminación de días de votación o la reducción de los lugares de votación en esas mismas comunidades para dificultar aún más este derecho consagrado en la Constitución.

Los autores de esta supresión del voto alegan que solo pretenden evitar el fraude electoral. Pero esta es una solución en desesperada búsqueda de un problema. En 2014, el Washington Post publicó un exhaustivo estudio que reveló que de mil millones de boletas depositadas en Estados Unidos entre 2000 y 2014, solamente 31 fueron casos creíbles de fraude electoral; es decir, un 0,000003% del total de votos.

Es mucho lo que usted puede hacer para evitar estas tácticas deshonestas e incluso ilegales:

– Regístrese para votar y asegúrese de que su información es correcta.

– Si ya está registrado, verifique su información un mes antes de la votación.

– Vote por correo si su estado lo autoriza.

– Vote antes del día de las elecciones si su estado lo autoriza.

Llame a 1-888-VE-Y-VOTA (888-839-8682) para que le den la información bilingüe necesaria para votar en su comunidad.

El 6 de noviembre habrá elecciones en todo el país, desde el Congreso Federal hasta las contiendas más locales. Será su oportunidad de purgar a los malos políticos que amenazan la limpieza del agua y el aire, el combate contra el cambio climático, y más importante aún, el futuro y la seguridad de su familia.

El pez se empieza a pudrir desde la cabeza 

Por Javier Sierra – @javier_SC

Le cuento un secreto. Estoy escribiendo esta columna en español. No se lo diga a nadie, ahora que está abierta la veda contra nosotros los inmigrantes, sobre todo hispanos.

Pierde uno la cuenta de los abusos y vejaciones que estamos sufriendo casi a diario:

  •      Un abogado amenazó con delatar a ICE a los trabajadores de un restaurante de Nueva York por hablar en español con sus clientes.
  •      En Montana, ICE detuvo a dos ciudadanas estadounidenses en una gasolinera por hablar español.
  •      En Florida, un candidato republicano defendió que a los puertorriqueños que emigran al continente no se les debería dejar votar, pese a que son tan estadounidenses como el que más.
  •      La Secretaria Federal de Educación indicó que cada escuela tiene derecho a decidir si delatar a estudiantes indocumentados a ICE,etc.,etc., etc.

Pero el mayor escándalo, el que a emigrantes como yo nos está haciendo ver la Estatua de la Libertad como un adorno urbano más, es el inhumano trato al que las autoridades migratorias someten a las familias de inmigrantes que tratan de entrar en Estados Unidos. Desde octubre, ICE ha separado a unos 700 niños de sus padres cuando, como familias, trataron de cruzar la frontera, para luego llevarlos a centros de detención donde incluso son enjaulados, pateados, golpeados, amenazados con abuso sexual y, en el caso de una joven guatemalteca, muerta a tiros.

Los menores son transferidos más tarde al “cuidado” del Departamento de Salud y Servicios Humanos que les debe encontrar un lugar donde quedarse. Pero, como si arrancar a un hijo de los brazos de sus padres no fuera suficiente, el Departamento recientemente reconoció que, de los 7.000 niños entregados a patrocinadores para su cuidado a finales de 2017, desconoce qué se hizo de 1.475 de ellos.

El pez empieza a pudrirse desde la cabeza. Trump, el que nos llamó criminales y violadores durante la campaña, perdió lo poco que le quedaba de dignidad cuando dijo que los indocumentados “no son personas, son animales” y su Casa Blanca reconoció que estos son métodos de “disuasión” para detener el flujo de inmigrantes.

Otro refrán dice que del árbol caído todos hacen leña. No es nuevo que millones de indocumentados vivan en las sombras de esta sociedad vulnerables a todo tipo de abusos.

Un estudio de la Universidad Estatal de Washington develó que los inmigrantes que no hablan inglés es el grupo demográfico más expuesto a contaminación mortal del aire. Otro reporte de la Universidad de Minnesota concluyó que los hispanos en general son el grupo étnico que respira el aire más contaminado del país.

Aún así, el aporte de los indocumentados a esta sociedad es enorme. Cada año contribuyen con $11.600 millones en impuestos a la economía nacional, a un índice contributivo superior al 1% de los estadounidenses más ricos.

Es difícil tragar semejante dosis de hipocresía de Trump y su administración cuando sus familias llegaron a este país en circunstancias muy similares, escapando también de la opresión, la violencia o la miseria.

Solo hay una opción, resistir.

Los abogados del Sierra Club han presentado un documento legal de apoyo a la oposición de casi 80 grupos contra un pleito de la administración Trump que pretende anular tres “leyes santuario” en California, las cuales ofrecen importantes protecciones a los inmigrantes indocumentados del estado. El pleito de la administración es parte de un operativo nacional para eliminar la resistencia de las “ciudades santuario” a las prácticas represivas contra los indocumentados.

La historia nos juzgará a todos, quiénes resistimos y quiénes se rindieron.

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Trump los llama animales. Foto de Getty Images, cortesía de Javier Sierra.

Un año que pareció un siglo: Trump en el poder

Por Javier Sierra @javier_SC

“Amo a los hispanos”, mintió un mal día Donald Trump como celebración del Cinco de Mayo. Hay amores que matan, porque la comunidad hispana ha sufrido lo indecible durante este primer año de Trump en el poder.
El caos de la presidencia de Trump se puede resumir en la frase más famosa que ha usado en estos 12 meses, “shithole countries”, o “países de mierda”, en referencia a El Salvador, Haití y todo el continente africano durante una reunión bipartidista sobre la política migratoria. El embajador salvadoreño, Hugo Martínez, lamentó que Trump ofendiera “la dignidad de El Salvador y de otros países”, rechazando “enérgicamente”, al igual que el resto del mundo civilizado, este tipo de expresiones.
Irónico que Trump sea tan meticuloso al elegir los países de los que deben provenir los inmigrantes. Su propia madre emigró a Estados Unidos escapando de la extrema pobreza de un miserable rincón de Escocia.

Women's March J. Sierra mdm

La Resistencia sigue firme. Foto cortesía de Javier Sierra

La intransigencia de Trump causó el cierre del gobierno federal. Y hasta la fecha, sigue condicionando la renovación del DREAM Act y el futuro de 800.000 jóvenes inmigrantes (los “soñadores”) a que el Congreso acceda a entregar $25.000 millones para construir su muro fronterizo, un monumento a la xenofobia y el racismo que causaría daños irreparables a las comunidades y la vida silvestre fronterizas. ¿Recuerdan cuando Trump prometió repetidamente que México iba a pagar el muro?

Irreparable también sería el daño humano y económico si Trump cumple su amenaza de deportar a 200.000 salvadoreños acogidos al Estatus de Protección Temporal que les ha permitido vivir en Estados Unidos desde 2001 después que terremotos devastaran su país y su economía.
Y hablando de catástrofes, Trump dijo en su discurso del Estado de la Unión que su gobierno seguiría asistiendo a las comunidades asoladas por los desastres naturales ocurridos en 2017. Increíblemente, horas antes, su Agencia Federal de Gestión de Emergencias anunció que dejará de proveer ayuda a Puerto Rico, pese a que el 35% de los residentes sigue sin fluido eléctrico y decenas de miles carecen de acceso a agua potable, más de cuatro meses tras la devastación sembrada por los huracanes María e Irma. Por fortuna, un día más tarde FEMA se arrepintió de su decisión.

En esta atmósfera xenófoba y racista que respira la comunidad hispana, no es de extrañar que tema por su seguridad física. Una reciente encuesta de Latino Decisions reveló que el 64% de los hispanos se ha sentido maltratado o abusado por las autoridades. El 57% se siente menos seguro tras el triunfo de Trump y un 72% cree que tras la elección los blancos se comportan de manera más discriminatoria y furiosa contra ellos.
Los hispanos, y el resto del país, también tienen que sentir su salud amenazada tras el peor asalto contra las salvaguardas ambientales en la historia del país. La Agencia de Protección Ambiental y Departamento del Interior de Trump son los autores, entre otros, de los siguientes desmanes:
—El debilitamiento de los estándares de limpieza del aire y el agua.
—La apertura de prácticamente la totalidad de las costas del país a las explotaciones petroleras.
—Permitir la construcción del Oleoducto Keystone XL.
—La reducción de monumentos nacionales y el abusivo encarecimiento del acceso a los parques nacionales, que hará imposible a millones de hispanos visitar estos magníficos parajes.

No es ninguna sorpresa que Trump tenga los peores índices de popularidad en el primer año de cualquier presidente. El país apoya abrumadoramente una política migratoria humana y justa, incluyendo acceso a la ciudadanía para los “soñadores”; construir puentes y no muros con el resto del mundo; no dar la espalda a Puerto Rico tras la peor catástrofe de su historia, y sobre todo, tratar a todos los habitantes de este país con dignidad y decencia, algo que echamos dolorosamente de menos.

La máquina del apocalipsis en manos de Donald Trump

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

En 1971, Daniel Ellsberg hizo públicos los Documentos del Pentágono, miles de páginas de la historia secreta del departamento de Defensa estadounidense sobre la injerencia de Estados Unidos en Vietnam, que expusieron las mentiras del gobierno y ayudaron a terminar la guerra. El consejero de seguridad nacional del presidente Richard Nixon, Henry Kissinger, calificó a Ellsberg como “el hombre más peligroso de Estados Unidos”.

Ahora, con sus 86 años de edad, Ellsberg ha revelado por primera vez que los Documentos del Pentágono no fueron los primeros expedientes clasificados que retiró de su lugar de trabajo, un área de máxima seguridad. En su nuevo libro, titulado en inglés “The Doomsday Machine: Confessions of a Nuclear War Planner” (“La máquina del apocalipsis: confesiones de un planificador de guerras nucleares”), detalla sus primeros años en el Pentágono y por qué se llevó miles de páginas sobre los planes de guerra nuclear que estaba desarrollando Estados Unidos y que dan cuenta de la descabellada política de guerra nuclear estadounidense elaborada hace más de 55 años atrás. Es aterrador que sus revelaciones sigan siendo relevantes al día de hoy.

El pasado 20 de julio en una reunión en el Pentágono sobre asuntos de seguridad nacional, el presidente Donald Trump presuntamente habría sorprendido al personal militar que se hallaba reunido con él cuando sugirió que quería que el arsenal nuclear estadounidense fuera diez veces mayor. Fue después de esa reunión que, según se dice, el secretario de Estado, Rex Tillerson, calificó a Trump como un “maldito imbécil”. En agosto, Joe Scarborough, de la cadena NBC, citando una fuente anónima, afirmó que Trump le había preguntado a un asesor de política exterior sobre el uso de armas nucleares. Scarborough dijo: “[Trump] preguntó tres veces sobre el uso de armas nucleares. En un momento preguntó que, si las teníamos ¿por qué no podíamos usarlas?”.

Durante más de 70 años, el presidente de Estados Unidos ha tenido el enorme poder de lanzar armas nucleares, pero solo uno lo ha usado: Harry Truman, cuando ordenó el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre las ciudades japonesas Hiroshima y Nagasaki. El ataque nuclear causó la muerte de cientos de miles de personas. Trump, que parece disfrutar del sonido de los tambores de guerra y de hostigar a sus oponentes, como el líder supremo de la nuclearizada Corea del Norte, Kim Jong Un, podría estar arrastrándonos al borde de una guerra nuclear.
El denunciante Ellsberg, al describir los planes de guerra nuclear del presidente Dwight Eisenhower, que le habían sido encomendados para su mejora en los primeros meses del gobierno de Kennedy, nos dijo en una entrevista para Democracy Now!: “Estaban locos. Querían hacer planes de atacar primero, por orden del presidente Eisenhower. [El presidente] no quería ningún plan de guerra delimitada de ningún tipo con la Unión Soviética, bajo ninguna circunstancia, porque eso le permitiría al Ejército solicitar enormes cantidades de divisiones o incluso armas nucleares tácticas para tratar con los soviéticos. Así que exigió que el único plan para luchar contra los soviéticos, bajo cualquier circunstancia, como un encuentro en el corredor de Berlín, el acceso a Berlín Occidental, o sobre Irán, que ya era un punto conflictivo en ese momento, o Yugoslavia, si hubieran ingresado [los soviéticos], como sea que empezara la guerra; con un levantamiento en Alemania Oriental, por ejemplo. Como fuera que comenzara, el plan dirigido por Eisenhower era una guerra sin cuartel, que contemplaba dar el puntapié inicial de la primera guerra nuclear, suponiendo que los soviéticos no hubieran usado armas nucleares. Y ese plan pretendía, en nuestro primer golpe, atacar todas las ciudades. En realidad, cada población de más de 25.000 habitantes, en la Unión Soviética y en cada ciudad de China. Una guerra con Rusia inevitablemente iba a involucrar ataques en cada ciudad de China. En el curso de este ataque no habría reservas. Todo se iba a lanzar tan pronto como estuviera disponible, era una amplia operación de transporte de armas termonucleares. Todo se iba a lanzar contra la Unión Soviética; pero no solo contra ellos. Las naciones cautivas, los llamados países satélite de Europa del Este –miembros del Pacto de Varsovia–, serían atacados en sus defensas antiaéreas, que se encontraban cercanas a ciudades, en sus sistemas de transporte y en su sistema de comunicaciones. Así que todo eso también iba a ser aniquilado”.

Ellsberg recordó que en 1961, el Estado Mayor Conjunto pronosticó fríamente que el plan provocaría la muerte de más de 600 millones de personas en todo el mundo, cuando la población mundial era de solo 3.000 millones. “Seiscientos millones, eso era como cien Holocaustos. Y cuando tuve en la mano la hoja de papel con esa cifra, que le habían enviado con orgullo al presidente, pensé: ‘Esto es lo que vamos a hacer. Este es el plan más cruel de la historia. Es una locura’”.
Ellsberg fue convocado al Pentágono para ayudar a manejar la crisis de los misiles en Cuba en 1962, conocida como la Crisis de octubre y considerado como el momento en que la humanidad estuvo más cerca de la aniquilación nuclear. Su experiencia personal de esos años sustenta su opinión sobre la hostilidad de Trump hacia Corea del Norte. En cuanto a los arsenales nucleares de ambos países, señala: “Tanto

Trump como Kim están usando las armas de las que disponen en este momento para llevar adelante su enfrentamiento, tal como lo han hecho muchos presidentes, como descubrí más tarde. Hay un capítulo en mi libro en el que hablo sobre un par de casos, tal vez tres decenas de casos, la mayoría secretos, en los que los presidentes llegaron a realmente apuntar el arma, además de llevarla ostentosamente en la cadera todo el tiempo, como en la OTAN. Creo que uno de nuestros comandantes simplemente dijo: ‘Usamos las armas todos los días, en cada momento del día’, lo cual es cierto. Las usamos en la cadera. Pero en este momento, están siendo apuntadas. Y están siendo apuntadas por dos personas que están haciendo muy buenas imitaciones de personas dementes. Podrían estar fingiendo. Espero que estén fingiendo… Pero fingir estar loco con armas nucleares no es un juego seguro. Es un juego de ‘a ver quién es más gallina’. Con armas nucleares de por medio”.
Pese a la preocupación generalizada sobre la estabilidad mental de Trump, el presidente sigue manteniendo el control del arsenal nuclear más potente del mundo. Entre otras cosas, ha prometido hacer llover “fuego y furia” sobre Corea del Norte, una nación de 25 millones de habitantes. El general de la Fuerza Aérea estadounidense John Hyten, comandante del Comando Estratégico de Estados Unidos, que está a cargo de la supervisión de todo el arsenal nuclear del país, aseguró a la población en un foro público realizado en noviembre: “No somos estúpidos”, y afirmó que él rechazaría una orden ilegal de Trump para el lanzamiento de un ataque nuclear.

El Comité de Relaciones Exteriores del Senado, no conforme con dejar en manos de los generales el control de las decisiones de Trump, celebró el pasado 14 de noviembre una audiencia para considerar un cambio en la ley y prohibir que el presidente pudiera, él solo, lanzar un ataque nuclear. El senador republicano Bob Corker, de Tennessee, que ha declarado públicamente su temor de que Trump pudiera comenzar una Tercera Guerra Mundial, presidió la audiencia. El senador demócrata Chris Murphy, de Connecticut, resumió el propósito de la audiencia con estas palabras: “Nos preocupa que el presidente de Estados Unidos sea tan inestable, tan volátil. Que tenga un proceso de toma de decisiones tan quijotesco y pueda ordenar un ataque con armas nucleares que esté totalmente fuera de lugar en cuanto a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”.
Estamos más cerca de una guerra nuclear de lo que lo estuvimos en muchas décadas y es por ello que el ejemplo de Daniel Ellsberg como denunciante, así como su llamado a que los empleados del gobierno expongan los actuales planes apocalípticos, son más importantes que nunca.

 

Trump miente mientras el calentamiento global sigue causando muertes

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

El legendario periodista independiente I.F. Stone, conocido como “Izzy” Stone, solía advertir a menudo: “Todos los gobiernos mienten”. Pero hasta Izzy se hubiera sorprendido de la avalancha de mentiras del gobierno de Trump, tales como la declaración del presidente Donald Trump de que el cambio climático producido por el ser humano es un invento difundido por los chinos para dañar la economía estadounidense. El calentamiento global ha intensificado los recientes desastres naturales de Houston, Miami, Puerto Rico y las Islas Vírgenes de Estados Unidos, y lo mismo con los devastadores incendios forestales a lo largo de California.

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Los huracanes de este año han golpeado con una fuerza récord. En nuestro planeta cada vez más cálido, con océanos que se calientan rápidamente, los huracanes ocurren con mayor frecuencia y potencia. El décimo huracán de este año acaba de recibir su nombre: Ofelia. No ha habido diez huracanes en una misma temporada desde 1893.

Al menos 82 personas fallecieron cuando el huracán Harvey azotó la costa del golfo de México y provocó inundaciones en Houston. La tormenta también condujo a la liberación de toneladas de contaminantes al aire y el agua, que se filtraron de las plantas de la floreciente industria petroquímica de la ciudad. Las estimaciones iniciales para la reconstrucción de Houston ascienden a unos 190.000 millones de dólares.

El huracán Irma causó la muerte de al menos 134 personas, de las cuales 90 ocurrieron en Estados Unidos. Entre ellas, 14 personas mayores que quedaron atrapadas en un hogar de ancianos caluroso, inundado y oscuro en Hollywood, Florida. El Dr. Joel N. Myers, fundador y presidente de AccuWeather, declaró: “Lo que tampoco tiene precedentes es que esta tormenta en particular, Irma, ha mantenido un alto nivel de intensidad por un período de tiempo más largo que cualquier otro huracán o tifón, en cualquier océano del mundo, desde que comenzó la era satelital”. El Dr. Myers estima que el costo de la reconstrucción tras el huracán Irma, principalmente en Florida, es de 100.000 millones de dólares.

La devastación causada por el huracán María en Puerto Rico y el Caribe aún no se ha evaluado por completo. En Puerto Rico, la destrucción de la red eléctrica fue total. Después de tres semanas, al menos el 85% de la isla sigue sin electricidad. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias informó que el 63% de los 3.400.000 habitantes de la isla tiene acceso a agua potable, aunque esta información no ha sido verificada de manera independiente. Las muertes registradas oficialmente en Puerto Rico al momento de redactar este artículo son 48, mientras que decenas de personas continúan desaparecidas. Sin embargo, estas cifras seguramente se queden cortas, ya que las regiones remotas de la isla han tenido muy poco contacto con el mundo exterior, y una nueva ola de infecciones graves vinculadas con las condiciones deficientes de salubridad está afectando a los habitantes del territorio. Se desconoce aún más la situación de la isla puertorriqueña de Vieques.

Luego del paso de la tormenta, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz –vadeando con el agua hasta el pecho en medio de las inundaciones, megáfono en mano– ayudó a quienes habían quedado atrapados en sus hogares y organizó operaciones de rescate. Sus numerosos reclamos públicos de mayor ayuda para paliar la crisis humanitaria en Puerto Rico fueron desestimados por el director de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, Brock Long, quien calificó sus manifestaciones públicas de “ruido político”. El propio Trump acusó a la alcaldesa de ser “desagradable”, y más adelante realizó un chocante e insensible acto durante su breve visita a la isla: arrojó rollos de papel higiénico hacia la multitud de sobrevivientes del huracán que se habían acercado a escucharlo.

En otra región de Estados Unidos, en California, más de 20 incendios forestales están arrasando varias zonas del estado. En Sonoma y Napa, los incendios han destruido vecindarios enteros; miles de hogares quedaron reducidos a cenizas y decenas de miles de habitantes se vieron obligados a ser evacuados. Al momento de escribir esta columna, hay 41 muertes confirmadas a causa de los incendios.

La comunidad científica ha hallado un vínculo directo entre el cambio climático y los incendios de California. Park Williams, bioclimatólogo del Observatorio de la Tierra “Lamont-Doherty” de la Universidad de Columbia, observó en una entrevista para Democracy Now!: “Hemos podido calcular la superficie que se ha quemado debido al cambio climático causado por el ser humano, y hallamos que aproximadamente la mitad del área forestal del oeste de Estados Unidos que se ha quemado en los últimos 35 años es atribuible a esa tendencia de calentamiento. Y esa mitad es muy grande. Es una superficie del tamaño de Massachusetts y Connecticut combinados”.

Cuando se le preguntó sobre por qué los meteorólogos de las cadenas televisivas no hacían la conexión entre las condiciones climáticas extremas y el cambio climático, Williams replicó: “Los términos ‘calentamiento global’ y ‘cambio climático’ se han politizado. Pero en los círculos donde trabajo, con climatólogos reales que trabajan en estos temas a diario, no se duda en usar esos términos. A medida que se arrojan gases de efecto invernadero hacia la atmósfera, el mundo se calienta; ya sea que se trate de la Tierra o de otro planeta. Así son las leyes de la física. Por lo tanto, es sorprendente ver en la televisión a meteorólogos capacitados que evitan usar esos términos”.

No solo es sorprendente. Esta omisión generalizada refuerza los intentos de quienes niegan el fenómeno del cambio climático de confundir a la población estadounidense y detener así las acciones para revertirlo. Tenemos que preguntarnos: si tuviéramos medios de comunicación estatales en este país, ¿sería diferente?

El presidente Trump se ha retirado del acuerdo climático de París. El director de su Agencia de Protección Ambiental, Scott Pruitt, firmó una orden para rescindir el Plan de Energía Limpia del presidente Barack Obama, que hubiera limitado las emisiones contaminantes de las centrales eléctricas, al tiempo que declaró: “La guerra contra el carbón ha terminado”. Las mentiras del gobierno de Trump sobre el cambio climático están generando impactos reales hoy mismo. Y lo que resulta más devastador, las mentiras prácticamente garantizan un futuro plagado de desastres cada vez más letales.

 

Catástrofe segura: El costo de no reconocer el cambio climático

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

El 6 de septiembre de 2017, mientras Houston se recuperaba del huracán Harvey y millones de personas en Florida y el Caribe se preparaban para el huracán Irma, la tormenta más poderosa registrada en la historia en las costas del Océano Atlántico, el presidente Donald Trump viajó a Mandan, Dakota del Norte, y dio un discurso frente a una refinería de petróleo en el que elogió el papel de su gobierno en la reducción de protecciones ambientales y en la defensa de la industria de los combustibles fósiles. Alabó la construcción de los oleoductos Dakota Access y Keystone XL, y se jactó de haberse retirado del acuerdo climático de París.

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Así, mientras los desastres causados ​​por el cambio climático azotaban Estados Unidos, Trump –el hombre que dijo que el cambio climático era un invento chino– estaba haciendo todo lo que estaba a su alcance para asegurar futuras catástrofes.

Casualmente, Trump visitó Dakota del Norte cerca del primer aniversario del “Día de los perros”, que conmemora un feroz ataque canino desatado por los guardias del oleoducto Dakota Access contra los pacíficos indígenas protectores del agua que se estaban manifestando contra su construcción. Los guardias reprimieron a los manifestantes con gas y con golpes, y los perros mordieron a los protectores del agua y a sus caballos. A uno de los perros le chorreaba sangre del hocico. Democracy Now! estuvo ahí, grabando todo lo sucedido.

El oleoducto Dakota Access ha sido un símbolo especialmente poderoso para el movimiento de resistencia contra el cambio climático, que cuestiona la lógica de la extracción de combustibles fósiles y exige un cambio hacia una economía sustentable basada en energías renovables.

Los indígenas llaman al Dakota Access “la serpiente negra”. El oleoducto, que costó 3.800 millones de dólares y tiene 1886 kilómetros de largo, fue diseñado para transportar un máximo de 500.000 barriles diarios de petróleo crudo obtenido mediante fracturación hidráulica desde los yacimientos petroleros de Bakken, en Dakota del Norte, pasando por Dakota del Sur y Iowa hasta el sur de Illinois, donde se conectaría con otro oleoducto para trasladar el petróleo a la costa estadounidense del golfo de México.

A partir de abril de 2016, miles de indígenas de América Latina, Estados Unidos y Canadá se congregaron en Dakota del Norte en la mayor acción colectiva de tribus nativas en décadas. La convocatoria fue liderada por la tribu sioux de Standing Rock, que insistió en que el paso del oleoducto por debajo del río Missouri, justo río arriba de su reserva, podría contaminar de forma irreversible no solo su suministro de agua potable sino el de 17 millones de personas río abajo.

Los campamentos de resistencia siguieron creciendo. En respuesta, la empresa Energy Transfer Partners, propietaria del oleoducto, junto con el sheriff del condado de Morton, intensificaron y militarizaron la represión. Los meses de resistencia en Standing Rock se convirtieron en un punto cumbre en los anales de la resistencia no violenta, con numerosos actos de desobediencia civil creativos y valientes, realizados bajo el liderazgo espiritual de las comunidades Lakota y Dakota.
En respuesta a las protestas masivas y a la violenta represión policial, el gobierno de Obama ordenó detener la construcción de algunos oleoductos. La victoria parecía estar al alcance de la mano… y entonces Donald Trump ganó las elecciones presidenciales.

El 24 de enero de 2017, cuatro días después de asumir la presidencia, Donald Trump firmó órdenes ejecutivas para acelerar la construcción y la puesta en funcionamiento del oleoducto Dakota Acces, así como el polémico oleoducto Keystone XL, cuya construcción el presidente Barack Obama había bloqueado tras haber sido objetivo durante años de grandes protestas y acciones de desobediencia civil. Para el 1 de junio, Energy Transfer Partners afirmó en un comunicado de prensa que el oleoducto estaba “operativo”, lo que presumiblemente implica que habría comenzado a transportar petróleo.

Poco tiempo antes, el portal de noticias The Intercept publicó un informe basado en 1.100 páginas de documentos obtenidos, que detalla cómo un grupo de mercenarios militares y de inteligencia llamado TigerSwan había estado asesorando a Energy Transfer Partners y a la policía de Dakota del Norte durante meses. The Intercept informó: “TigerSwan habla de los manifestantes como ‘terroristas’, de sus acciones directas como ‘ataques’ y de los campamentos como ‘campo de batalla’, revela cómo la disidencia de los manifestantes no solo fue criminalizada, sino tratada como una amenaza a la seguridad nacional”.

El mes pasado, Energy Transfer Partners presentó una demanda contra los grupos ecologistas Greenpeace International, Earth First! y otros, acusándolos de incitar el “ecoterrorismo” contra la construcción del oleoducto. Annie Leonard, directora ejecutiva de Greenpeace, respondió a la acusación en una entrevista con Democracy Now!: “El término ‘ecoterrorismo’ en realidad fue usado para difamar un tipo de activismo protegido por la Constitución en el marco del derecho a la libertad de expresión y fundamentado en hallazgos científicos. Están intentando criminalizar una protesta sana y justa”.

El costo: el planeta.

Ante la devastación que los huracanes catastróficos van provocando en extensas regiones de Estados Unidos y el Caribe, es claro cuál es la verdadera amenaza para la seguridad nacional: el cambio climático y la industria de combustibles fósiles que lo está intensificando.

Bill McKibben, fundador de la organización 350.org, dijo en una entrevista en Democracy Now! justo en medio del azote del Huracán Harvey: “Básicamente, estamos llegando al final del juego. Tenemos que pasar a las energías renovables en un 100%, y tenemos que hacerlo rápido. Por el momento, por supuesto, Trump es favorable a la industria de los combustibles fósiles. Estas empresas están concretando todos sus deseos en este país. Pero como muchas cosas que Trump toca, creo que esta es su última bocanada de aire. La gente está comenzando a asociar la locura de ir a toda velocidad hacia este futuro de efecto invernadero con el presidente más insensato y desequilibrado que hemos tenido en nuestra historia”.

 

Huracán Harvey 

Un Error Histórico

Por Javier Sierra – @javier_SC

Imagínese a punto de cruzar un puente. De 100 ingenieros, 99 le dicen que si lo hace, el puente se va a derrumbar. Y uno, quien trabaja para el dueño del puente, le dice que no hay ningún problema. ¿Qué haría?

Donald Trump, el único líder mundial que niega la ciencia climática, decidió cruzar el puente y llevarnos a todos con él. Confrontado con la decisión más fácil de su caótica presidencia, Trump optó finalmente retirar a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, contra los designios de la inmensa mayoría de los norteamericanos, la comunidad internacional y el sentido común.

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Trump nos quiere empujar de vuelta al sistema energético del siglo 19. Foto cortesía de Javier Sierra.a caption

De un plumazo, este anciano de 70 años tomó una decisión que pone en grave peligro el futuro de nuestros hijos y nietos. El Acuerdo de París, respaldado por casi 200 naciones, es la única herramienta de la que dispone la humanidad para evitar las peores consecuencias de la crisis climática. 

La comunidad empresarial del país apoya abrumadoramente permanecer en el acuerdo —desde Microsolft, a Apple, a Walmart, incluso Exxon, BP y Shell— además del 70% del público norteamericano. El mismísimo Pentágono considera la crisis climática no solo real sino también un peligro para la seguridad nacional.
La decisión también pone en serio peligro el liderazgo económico mundial de Washington. China, el mayor contribuyente de gases de cambio climático, está embarcada en un programa de $360.000 millones para fomentar la energía limpia que creará más de 13 millones de empleos para 2020.

Mientras tanto, Trump quiere obligarnos a permanecer anclados a un sistema energético sucio propio del siglo 19.
El daño diplomático que esta descabellada decisión causará también es incalculable. Cuando la administración Bush-Cheney nos retiró del Tratado de Kyoto, el entonces secretario de estado, Colin Powell, calificó la intensa reacción negativa que generó en todo el mundo como “una traumática experiencia”. Después que Trump se negara a ratificar el acuerdo durante la desastrosa reunión del G7 en Italia, la canciller alemana Angela Merkel advirtió que Europa ya no podía fiarse de Estados Unidos y que “tenemos que tomar nuestro destino en nuestras propias manos”.

El costo de retirarse del Acuerdo de París indudablemente sería mucho más profundo ya que la comunidad mundial reconoce que no hay tiempo que perder para evitar las peores consecuencias de la crisis climática. Y para nosotros los hispanos y América Latina, el debilitamiento de este acuerdo tendría consecuencias especialmente desastrosas. La ONU concluyó hace ya años que nuestra comunidad es especialmente vulnerable al cambio climático, aquí en Estados Unidos, y en general en los países en vías de desarrollo. Solamente en Latinoamérica, el costo anual del clima extremo causado por esta lacra planetaria se estima en un 4% del PIB de la región.

Trump, sin embargo, nada contra el abrumador empuje hacia una economía de energía limpia en todo el mundo. Por segundo año consecutivo, en el mundo se instaló más energía limpia que sucia. Según el Departamento de Energía, la industria solar emplea aquí a más trabajadores en la generación de electricidad que la petrolera, carbonera y gasera juntas. Y el año pasado el 60% del crecimiento energético en Estados Unidos vino del sol y el viento, unos 24.000 megavatios.

Nadie va a esperar al negacionista climático en jefe, y desde luego, este acuerdo no lo va a descarrilar la ignorancia de un solo hombre.
Tras cometer semejante fallo histórico, Trump me recuerda la famosa frase del Al Gore: “El liderazgo político es un recurso renovable”.

Política migratoria de Trump perjudicará al país

John Kelly, el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, dio a conocer dos memorandos que guiarán la implementación de la política migratoria delineada por Donald Trump. Conversamos con varios profesores acerca de las mismas.

Colaboración de la Universidad de Michigan

“Los memorandos recién  promulgados harán que nuestro sistema de adjudicación de inmigración sea menos preciso, nuestro sistema de detención de inmigrantes más peligroso, y todo nuestro sistema de inmigración arbitrario e inhumano”, dijo Margo Schlanger, profesora de derecho, quien es una autoridad en cuestiones de derechos civiles y sirvió como oficial de los derechos civiles y las libertades civiles en el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. “Los detalles son chocantes: deportar a las personas en medio de los procedimientos, pedirles que participen por teléfono desde México. Acusar a los padres de un crimen sólo porque utilizan a traficantes para reunir a sus familias”.

Juan Cole, es un profesor de historia que estudia el cambio político con un enfoque en el Oriente Medio. Recientemente escribió en su blog Informed Comment que si los residentes indocumentados que no han cometido ningún otro delito temen ser detenidos a plena vista, este miedo pone en peligro a todos. “No es deseable que este gran segmento de la población evite obtener vacunas o que las mujeres maltratadas teman ir a las autoridades”, dijo. “Hacer que la gente sin papeles que cumplen la ley pasen a la clandestinidad plantea riesgos importantes para la salud para todos nosotros”.

Cole agregó que la convicción de Trump de que hay una crisis de inmigración indocumentada en los Estados Unidos en 2017 es completamente infundada. “Hubo una crisis en los  80 y 90, que resultó en unos 12,2 millones de residentes indocumentados para el año 2007. En la última década, el número se ha reducido en casi un millón y medio, a 10,9 millones. Esto es cierto a pesar de que el número de deportaciones cayó en el 2013 y 2014.

“Trump dice que hay 30 millones de residentes indocumentados de los EE.UU. y alega que 3 millones de ellos votaron en la elección presidencial. Estos son números imaginarios”, afirmó.

William López, un estudiante postdoctoral en la Escuela de Trabajo Social de la U-M es el co-autor de un estudio de salud de la comunidad de los latinos en el condado de Washtenaw, Michigan, que mostró el impacto de una redada de inmigración en la comunidad. “Deportar a los inmigrantes indocumentados a la escala alentada por el presidente Trump será devastador para las comunidades”, dijo López. “Todos los inmigrantes indocumentados están conectados a familias, comunidades y economías, y su eliminación por la fuerza es perjudicial para cada una de estas redes.

“Las investigaciones han demostrado que más agentes y una mayor colaboración entre las organizaciones gubernamentales federales y locales impulsarán a comunidades enteras a  evitar cualquier interacción con las autoridades gubernamentales de todo tipo. Esto significa que muchos evitarán los hospitales, llamar a la policía, incluso la circulación por las vías públicas o buscar asistencia alimentaria. No hay manera de que las comunidades puedan prosperar en medio de este nivel de vigilancia.

Ann Lin, profesora asociada en la Escuela Ford de Política Pública, dijo que el tema es preocupante desde un punto de vista económico. Aunque es cierto que la gente no tiene derecho a vivir en cualquier país, y que son los países los que tienen derecho a seleccionar a las personas que desean emigrar, también hay que considerar los hechos, dijo.

“Los Estados Unidos han seleccionado a las personas que están aquí ilegalmente al darles empleo. Las empresas estadounidenses están diciendo que necesitamos estos inmigrantes, ya sea si el gobierno federal está de acuerdo o no. La deportación de su fuerza laboral amenaza con enviar a estas empresas a la quiebra. La forma correcta de poner fin a la inmigración ilegal es encontrar formas legales para que las empresas contraten a las personas que necesitan para proporcionar bienes y servicios que permiten a los estadounidenses tener el alto nivel de vida que tienen”.

Sherrie Kossoudji es profesora asociada de trabajo social y de economía. Ha escrito numerosos artículos sobre la situación jurídica de los trabajadores inmigrantes en los Estados Unidos y los incentivos para cruzar sin documentos la frontera. También ha escrito sobre las disparidades de riqueza de los inmigrantes y ha pasado muchos veranos con estudiantes en la frontera de Estados Unidos con México para estudiar el impacto de la política de inmigración sobre el terreno. Detalles de este trabajo se encuentra, en inglés, en su blog Contested Borders.

“La política inmigratoria debe ser el resultado de un proceso cuidadoso y meditado. Por el contrario, los memorandum de Seguridad Nacional esbozan una apresura en los procesos de deportación más draconianos que llenan de miedo nuestros corazones. El miedo está siendo utilizado para destruir la confianza de grupo, para alentar a la gente a reportar a aquellos que son arrestados y a asustar a la gente para que se autodeporte. La eliminación de las prioridades de deportación hace que las madres trabajadoras sean criminales. No es ni cuidadoso ni bien pensado el separar a los niños de los padres sólo porque podemos. La delegación del personal de policía local (convirtiéndolos en agentes de inmigración) a través de 287 (g) y la expeditación de la remoción del país escala la militarización de nuestra sociedad y borra el debido proceso. La expansión de la definición de delincuentes a ser deportados nos recuerdan de abusos humanos del pasado y sus consecuencias. La administración sugiere que la gente no entre en pánico. Pero debemos tener miedo, mucho miedo.”

En su estudio “¿Cuáles son las consecuencias de regularizar a los inmigrantes indocumentados?”, Kossoudji afirma que una política que no requiere contratos de trabajo con un empleador específico es más probable que aumente la movilidad laboral y ocupacional, lo que conduce a mayores salarios para los trabajadores regularizados.
“Como tal, los formuladores de políticas deben considerar una opción de política con pocas restricciones de empleo”, dijo. “Cuando se requieren condiciones de empleo, es probable que los efectos positivos de la regularización sobre los salarios se atenúen, ya que se cierran algunos caminos a los beneficios”.

Starbucks, Airbnb y Silicon Valley se oponen al veto migratorio de Trump

Por David García Maciejewski

Numerosas empresas se han posicionado en contra del veto migratorio del nuevo presidente de Estados Unidos y han tomado medidas para contrarrestarlo, entre ellas, unirse a la demanda en los tribunales contra la medida ejecutiva.

Starbucks ha anunciado que contratará a 10.000 refugiados durante los próximos cinco años en los 75 países en los que opera. Así lo ha indicado su director ejecutivo, Howard Schultz, en una carta dirigida a sus empleados, donde también se ha comprometido a hacer todo lo posible para ayudarles a “navegar en este periodo de confusión”. “No nos quedaremos impasibles ni en silencio mientras la incertidumbre en torno a las acciones de la nueva administración crece día tras día”, ha escrito. “Estamos viviendo una época sin precedentes donde asistimos a cómo el Sueño Americano ha sido puesto en entredicho”. También ha señalado que “construirá puentes, no murallas” con México, donde emplea a más de 7.000 personas en 600 tiendas distribuidas a lo largo de 60 ciudades.

Por su parte, Brian Chesky, cofundador y director de Airbnb, pidió en Twitter buscar “la manera de conectar a la gente, no de separarla”. Poco después anunció que la empresa de marketplace proveerá de alojamiento gratuito a los refugiados y a cualquiera que no sea admitido en Estados Unidos si cumple con los requisitos legales.

Google también se ha posicionado en contra del veto migratorio y ha anunciado que creará un fondo de 4 millones de dólares para apoyar a las organizaciones que velan por los derechos de los inmigrantes. La partida monetaria ayudará a financiar a la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), al Immigrant Legal Resource Center, al Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y al Comité Internacional de Rescate (IRC).

Las compañías tecnológicas, que tienen un amplio número de empleados inmigrantes -algunos de los cuales proceden de los siete países vetados- se ven especialmente perjudicadas por la decisión del ejecutivo republicano.

Brad Smith, presidente de Microsoft, ha escrito, al igual que Schultz, una misiva a sus trabajadores comunicándoles que hay 76 empleados de la empresa afectados por el decreto. “Nuestra empresa os proveerá de apoyo legal y asistencia”, ha indicado Smith. “Microsoft defiende que las leyes migratorias pueden y deben proteger al público sin sacrificar su libertad de expresión ni su religión. Respetar esto es bueno para la gente, bueno para los negocios y bueno para la innovación”.

Mark Zuckerberg, creador de Facebook, también mostró su preocupación al recordar que Estados Unidos es “una nación de inmigrantes” y que él mismo tiene ascendencia austríaca, polaca y alemana, algo de lo que se siente orgulloso. “Debemos mantener las puertas abiertas a los refugiados que necesitan ayuda. Si hubiéramos los hubiéramos rechazado hace años, Priscilla (su mujer, de ascendencia china y vietnamita) no estaría hoy aquí”, ha publicado en un emotivo texto.

Tim Cook también ha dejado clara la posición de Apple: “Creemos en la importancia de la inmigración, tanto para el futuro de la compañía como para el de nuestra nación. Apple no existiría sin la inmigración, y no digamos la innovación que produce”. Al igual que Microsoft, la multinacional, antiguamente dirigida por Steve Jobs, cuya madre era una inmigrante siria, tiene a miembros de su plantilla afectados por la orden y va a “hacer todo lo posible para apoyarlos”. Cook ha terminado su mensaje citando a Martin Luther King: “podemos haber venido en barcos diferentes pero ahora estamos todos en el mismo”.

Ejecutivos de otras compañías también se han pronunciado en contra de las políticas anti-inmigración, entre ellos Reed Hastings, CEO de Netflix, y Jack Dorsey, de Twitter, quien condenó la medida y recordó que “el 11% de los inmigrantes de Siria en Estados Unidos son propietarios de negocios, más del triple que los empresarios nacidos en Estados Unidos”. También Ford Motor Company ha mostrado su rechazo y ha pedido promover los valores del “respeto y la inclusión”.

Además, la empresa de mensajería instantánea Viber anunció este lunes que ofrecerá llamadas gratuitas desde Estados Unidos a los siete países afectados por el veto. Hiroshi Mikitani, CEO de la multinacional japonesa Rakuten (propietaria de Viber), expresó en Twitter su tristeza ante la orden ejecutiva firmada por Trump: “Está mal, como seres humanos, discriminar uniformemente basándonos en la religión o la nacionalidad”.

 protestas-por-decreto-migratorio

SAN FRANCISCO (Estados Unidos).- Manifestantes protestan en contra de la prohibición de viajar a Estados Unidos de ciudadanos de siete países musulmanes, frente a la Corte del Noveno Circuito de Apelación. El panel de apelaciones de tres jueces del tribunal determinará el destino del decreto. En todo caso es posible que termine en manos de la Corte de Justicia, porque el perdedor apelará el fallo ante el máximo órgano judicial del país. EFE/JOHN G. MABANGLO.

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