Los robots humanoides han salido definitivamente de los laboratorios para protagonizar ferias, competiciones deportivas e integrarse en procesos de producción y, se preparan para un despliegue masivo en numerosos sectores, entre ellos el asistencial y el sanitario, lo que los convertirá en un mercado y un negocio millonario.

A los sensores avanzados y a las cada vez mayores capacidades de interacción social, estos robots han comenzado a sumar la inteligencia artificial para replicar con más acierto movimientos y comportamientos humanos e integrarse en entornos productivos, sanitarios o domésticos con fiabilidad y con seguridad.
La multinacional BMW ha anunciado el uso de ‘androides’ en su línea de producción; y Japan Airlines los utiliza ya para labores de carga y descarga de equipajes en algunos aeropuertos.
Hyundai y Boston Dinamics han diseñado modelos que operan de forma autónoma, capaces de levantar hasta 50 kilos y de funcionar en condiciones climáticas muy adversas.
En China los robots han protagonizado coreografías en eventos de gran visibilidad y han participado en pruebas deportivas, y miles de robots prestan servicio a personas usuarias de servicios de teleasistencia y son capaces de detectar caídas o incidentes domésticos sin sustituir a los profesionales de servicios sociales.
Los ‘androides’ y la autonomía cognitiva
El desarrollo de los robots ya no depende solo del hardware sino del desarrollo de una inteligencia artificial que va a dotar definitivamente a estas máquinas de la autonomía ‘cognitiva’ que necesitan, según los expertos.
Un estudio elaborado por la consultora alemana Roland Berger sobre los robots humanoides apunta que los fabricantes de robótica podrían alcanzar ingresos de entre 300 mil y 750 mil millones de dólares en 2035, y que a largo plazo ese mercado podría alcanzar hasta 4 billones de dólares, lo que le situaría en niveles comparables a la industria automovilística.
Sus datos revelan que China, sin esperar a contar con una inteligencia artificial más perfeccionada y apostando por el despliegue masivo de robots, multiplica por 30 la producción de Estados Unidos y por 150 la de Europa, y también que los precios serán cada vez más asequibles: entre los 8 mil dólares por los más básicos y 30 mil los ‘androides’ avanzados (en una proyección a 2035).
La vicepresidenta ejecutiva para EMEA (Europa, Oriente Próximo y África) de la multinacional francesa Dassault Systèmes, Florenze Verzelen, ha señalado que los robots se están convirtiendo en una realidad industrial.
«La automatización puede ayudar a las empresas a mantener la productividad y la resiliencia, al tiempo que mejora las condiciones laborales y reduce la exposición a tareas extenuantes o poco deseables», afirma, y ha concluido que el objetivo no es una fábrica autónoma y sin personas, sino una división del trabajo «más inteligente», en la que los robots ejecutan las tareas repetitivas y arriesgadas y las personas aportan criterio, flexibilidad y capacidad para gestionar lo inesperado.