Migrantes, representados por varias organizaciones, demandaron al Gobierno de Trump por condiciones «inhumanas» en Camp East Montana, la mayor cárcel de inmigración del país, ubicada en la base militar de Fort Bliss en El Paso (Texas).

El recurso, presentado por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) en Texas, recibe denuncias de varias personas detenidas actualmente en Camp East Montana, en donde detallan «negligencia médica grave», golpizas y acoso sexual por parte de los guardias, uso «excesivo» del confinamiento solitario, comida inadecuada y condiciones insalubres.
Los demandantes solicitan al tribunal que se certifique el caso como una acción colectiva en nombre de todos los detenidos en el centro y que declare que las condiciones allí violan el derecho constitucional al debido proceso.
La cárcel, compuesta por carpas y con capacidad para alojar hasta 5 mil detenidos, fue inaugurado el pasado agosto y ya registra tres muertes oficiales y una cuarta supuestamente relacionado con negligencia médica.
«No se lo deseo ni a mi enemigo»
En los testimonios recogidos en el recurso, los migrantes demandantes denuncian estar sujetos a hambre crónica, atención médica deficiente, confinamiento solitario como herramienta de castigo y una sensación de que el sufrimiento es deliberado, con la meta de que los detenidos abandonen sus casos migratorios y acepten una deportación voluntaria.
Los migrantes describen que el centro está dividido en varias carpas, recintos cerrados «sin ventanas» donde hay espacio para 72 personas en literas, baños y unas pocas mesas para comer. La demanda detalla que en estas unidades se desbordan frecuentemente «las aguas negras» y que el personal no las repara con rapidez, por lo que el olor a «orina, heces y sudor» está presente en todo momento.
Los guardias que rigen el centro, detalló el recurso, «incurren de manera rutinaria» en compartimentos abusivos y «uso irracional de la fuerza».
Akari Angye, uno de los demandantes, fue golpeado duramente por parte de los guardias por insistir en hablar con un abogado antes de firmar cualquier documento. La paliza fue tal, relata la demanda, que tuvo que ser trasladado a un hospital local, donde lo pusieron en silla de ruedas.
«Las condiciones en esta campamento en el desierto son inhumanas y crueles (…) ya había vivido torturas en mi país de origen, Camerún, y nunca pensé que iba a ser tratado de manera tan violenta en Estados Unidos», escribió el migrante en una carta anexa al documento judicial.
Erik Iván Rodríguez, otro de los migrantes que ha demandado, lleva detenido desde enero, pese a no tener un récord criminal y tras estar radicado en Minnesota por ocho años.
Su salud se deterioró «rápidamente» en la cárcel de inmigración, detalla el documento: tiene problemas respiratorios y le cuesta caminar, tras haberse herido la rodilla en detención.
«He vivido los peores días y meses de vida en este lugar», dijo Rodríguez, originario de Venezuela, en un testimonio escrito. «Lo que se vive aquí en este lugar, no se lo deseo ni a propio enemigo», añade.
Tres personas también han fallecido allí: una de ellas por suicidio, otra tras una falla renal y el tercero por «homicidio» en un enfrentamiento con el personal del centro, según versiones oficiales y filtraciones a los medios de comunicación.
El cuarto fallecido, que se menciona en la demanda y no cuenta en las cifras oficiales, murió días después de haber sido liberado del centro, y las ONG denuncian que se debió a la «negligencia médica» que vivió en detención.
Camp East Montana es gestionado por Acquisition Logistics LLC, empresa a la que se le adjudicó un contrato valorado en aproximadamente 1200 millones de dólares para construir y operar la cárcel.
Acquisition Logistics LLC es una pequeña empresa sin experiencia previa en la gestión de cárceles de inmigración, y nunca antes había obtenido un contrato federal superior a los 16 millones de dólares, según informes de PBS.
Bajo la actual Administración de Trump, varias cárceles de inmigración han recibido denuncias similares por el mal trato a los migrantes, la falta de atención, de comida en buen estado, y las condiciones insalubres de las cárceles.