Las protestas contra las redadas de ICE, ordenadas por la Administración Trump, se han multiplicado en diversas ciudades de Estados Unidos, mostrando el desconforme y el enojo por la forma en que Trump ha tratado a los inmigrantes del país.

Los Angeles, Chicago, y otras ciudades del país han tenido diversas protestas ante el tratamiento que ha dado ésta Administración a los inmigrantes. Los Angeles se llevó la portada de las noticias éste fin de semana.
La comunidad de Los Angeles se resiste a doblegar su defensa de los indocumentados, a pesar de las amenazas de Trump de más redadas migratorias y presencia de los soldados de la Guardia Nacional.
Una multitud se reunió este domingo -por tercer día consecutivo- en el centro de Los Angeles para manifestarse en contra de las redadas masivas contra los migrantes de parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), que ha dejado más de 100 personas arrestadas.
Las tensiones se intensificaron después de que Trump ordenara el despliegue de 2 mil de la Guardia Nacional en la ciudad, para resguardar el edificio federal de inmigración ubicado en el centro de Los Angeles.
La orden a la Guardia Nacional se ejecutó amparada en una controvertida disposición federal, que pasó por alto al gobernador de California, Gavin Newsom, en un hecho sin precedentes en los últimos 60 años.
Los manifestantes se enfrentaron a gritos con unas dos docenas de soldados y a centenares de agentes del Departamento de Policía de Los Angeles (LAPD), a los que acusaron de traicionar a la comunidad con consignas de «debería darles vergüenza».
Para dispersar la congregación, el LAPD declaró la manifestación de este domingo como una «asamblea ilegal», lo que generó que los disidentes se tomaran la Autopista 101, donde bloquearon el tráfico por varias horas a lo que la policía respondió con el uso gases lacrimógenos.
Tensiones
Las tensiones entre la Administración Trump y el gobierno de California se intensificaron en la mañana cuando Tom Homan, conocido como el ‘zar de la frontera’, amenazó con arrestar a la alcaldesa de la Los Ángeles, Karen Bass, y a Newsom, «si se exceden» en sus competencias.
En una entrevista con NBC y en redes sociales, Newsom retó a Homan. «¡Ven por mí! Eso no me impedirá defender a California”, dijo.
Newsom pidió formalmente a la Casa Blanca la retirada del «despliegue ilegal de tropas en el condado de Los Angeles» y que estas fueran devueltas a su mando o sino presentará una demanda judicial.
«No teníamos un problema hasta que Trump se involucró. Esta es una grave violación de la soberanía del Estado», afirmó el gobernador.
Por su parte, Bass también criticó al Ejecutivo federal, al afirmar que el despliegue de soldados no responde a motivos de seguridad pública, sino a una agenda política.
Los dos funcionarios demócratas también urgieron por protestas pacíficas, el gobernador dijo a los manifestantes: «No le den a Trump lo que quiere», al referirse a los actos vandálicos, mientras la alcaldesa dijo que la ciudad «no necesita ser destrozada» por unos pocos violentos.
Y es que, a pesar que la manifestación de este domingo pasó en relativa calma, un grupo de jóvenes se enfrentaron con la policía de la ciudad que se vio obligada a usar la fuerza montada, después que destruyeran patrullas y al menos cinco taxis autónomos.
Jim McDonnell, jefe del Departamento de Policía de Los Angeles, aseguró -en una conferencia de prensa- que estaba convencido de que las personas que ejercían actos de violencia no eran las mismas que participaban pacíficamente en las protestas durante el día.
«Son personas que van encapuchadas. Algunos los llaman anarquistas, pero son personas que nos encontramos de forma rutinaria», declaró McDonnell.
La tensión promete seguir en los próximos días cuando están programadas más protestas: una contra la prohibición de la entrada a los extranjeros de 12 países y la otra la que exige la liberación del líder sindical David Huerta, presidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios y Trabajadores de Servicios Unidos Oeste (SEIU-USWW), detenido el viernes pasado cuando respondió a una redada migratoria en un empresa del centro de Los Angeles.